HOY REFLEXIONAMOS A PARTIR DEL ENTRENADOR DE VÓLEY JULIO VELASCO
Para aquellos cumpas de Megatlón que no lo conozcan, Julio Velasco es un entrenador de primer nivel, que salió campeón mundial con Italia
y alcanzó logros deportivos con diferentes equipos. El mismísmo Pep Guardiola
cuenta que una vez lo invitó a comer para preguntarle
cosas sobre el manejo de grupos a nivel deportivo.
Se me ocurre el caso de la selección argentina de básquet, quien llegó a la final de un campeonato mundial y ganó la medalla de oro en los Juegos Olímpicos, siendo la primera en ganarle a un combinado estadounidense integrado por jugadores de la NBA. Si uno es entrenador, puede quejarse del biotipo promedio del jugador argentino, que impide o dificulta la generación de jugadores muy altos y atléticos, como ocurre en otros países, o puede entrenar desde lo que tiene, potenciando sus virtudes y disimulando sus defectos. A eso apunta Velasco en el voleibol.
Me parecía que era pertinente hablar hoy, querido diario, de un ex entrenador de vóleibol de la selección argentina. De paso hago que El Titán de Quilmes, mi querido Agustín, lea un texto de más de tres oraciones.
Moraleja: el orden estimula más y mejor la creatividad que el caos. Sé que este texto no es gran cosa desde el punto de vista filosófico pero algo es algo. ¡Tampoco me pidan un relato merecedor del Premio Nobel de literatura! Tamadrequeloparió!! Es Julio Velasco, no es Immanuel Kant.
Abrazo de gol,
Rodrigo, "El Hijo de Zeus".

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